Esta ventana nace con un propósito sencillo pero lleno de corazón: mantener viva la luz de Miguel González en el lugar donde siempre habitó, que es nuestra memoria compartida. Tras su partida el pasado junio, nos hemos dado cuenta de que su energía —esa que desplegaba en un campo de golf, en el césped del equipo del C.D. Salobreña o compartiendo su música favorita— sigue vibrando en todos nosotros. Queremos que este rincón sea un refugio donde recordar al monitor apasionado, al deportista incansable y, sobre todo, al amigo que supo hacerse querer desde la costa de Granada hasta los distintos rincones del Planeta en los que dejó su huella.
Este sitio es de todos y para todos. Te invitamos a que entres y te sientas como en casa para compartir ese recuerdo que guardas con especial cariño: una foto rescatada del carrete, ese audio que aún te hace sonreír, un vídeo de sus mejores golpes o simplemente unas palabras que te gustaría dedicarle. No buscamos solo rendir un tributo, sino construir un mosaico vivo con las vivencias de quienes tuvimos la suerte de cruzarnos en su camino. Gracias por ayudarnos a que el legado de Miguel siga tan presente y vital como él siempre fue.